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Una fecha clave en la Historia Argentina

Por: EDUCREAR  |  Lunes 24 de Mayo de 2021

La Revolución de Mayo es un acontecimiento bisagra en la historia del camino de Independencia de nuestro país.



El 25 de mayo de 1810 marcó un antes y un después en la Historia Nacional. En un escenario de fuerte crisis de la monarquía española en el Virreynato del Río de la Plata, que se venía desarrollando desde principios de 1800, se produce la Revolución de Mayo, el primer intento de crear un gobierno integrado por criollos. El derrumbe del mundo conocido hasta ese momento abrió el camino para las colonias del Río de la Plata, en busca de una nueva legitimidad para la vida en común, basado en la libertad, la soberanía e igualdad.

Cuando el virrey español Baltasar Hidalgo de Cisneros fue destituido, comenzó a materializarse una concepción binaria en la construcción independentista e institucional para el futuro del país. ¿Junta Grande o centralismo revolucionario? ¿América toda o sus “partes” por separado? Por un lado, se encontraba Cornelio Saavedra, el líder del regimiento de Patricios, compuesto por miles de hombres provenientes de los márgenes de Buenos Aires. Por otro, Mariano Moreno, el jacobino que quiso transpolar la metodología de la Revolución Francesa a estas tierras.

Finalmente, y una vez depuesto el Virrey, se pudo conformar la Primera Junta de Gobierno; es decir, la primera experiencia de un gobierno sin participación de la corona española. De esta manera se constituyeron las bases para la futura independencia y la fundación de Nuestra Patria. Esta Junta, estuvo presidida por Cornelio Saavedra; Mariano Moreno y Juan José Paso como secretarios; y Manuel Alberti, Miguel de Azcuénaga, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Juan Larrea y Domingo Matheu como vocales.



¿En qué contexto se produce la Revolución de Mayo? Tras la victoria de las tropas criollas durante las invasiones inglesas, un sentimiento de unidad y fuerza emergió en la población rioplatense. El descontento de las colonias americanas debido al deterioro político y económico de España a partir del avance de las tropas napoleónicas desde 1808, generó quí la pretensión de organizar un gobierno autónomo. 

Un 13 de mayo de 1810 la noticia de que Napoleón había conquistado Sevilla, el último bastión de poder español, propició que Baltasar Hidalgo de Cisneros cediera el poder ante la iniciativa de los criollos revolucionarios de Buenos Aires de una convocatoria a Cabildo Abierto, el cual se realizó un 22 de mayo siguiente.

¿Qué sucedió allí? Casi todos, aproximadamente 250 personas, aprobaron la destitución del Virrey, pero el problema ahora era quien debía asumir el poder y por qué medios. Castelli propuso que fuera el pueblo a través del voto quien eligiese una junta de gobierno; mientras que el jefe de los Patricios, Cornelio Saavedra, era partidario de que el nuevo gobierno fuera organizado directamente por el Cabildo. El problema radicaba en que los miembros del Cabildo, muchos de ellos españoles, seguían apoyando al Virrey.

El debate del 22 fue muy acalorado y despertó las pasiones de ambos bandos. El coronel Francisco Orduña, partidario del Virrey, contara horrorizado que mientras hablaba fue tratado de loco por no participar de las ideas revolucionarias «… mientras que a los que no votaban contra el jefe (Cisneros), se les escupía, se les mofaba, se les insultaba y se les chiflaba.»

Todo parece indicar que el 25 de mayo de 1810 amaneció lluvioso y frío. Pero la «sensación térmica» de la gente era otra. Grupos de vecinos y milicianos encabezados por Domingo French y Antonio Beruti se fueron juntando frente al Cabildo a la espera de definiciones. Algunos llevaban en sus pechos cintitas azules y blancas, que eran los colores que los Patricios habían usado durante las invasiones inglesas.

Pasaban las horas, hacía frío, llovía y continuaban las discusiones. El Cabildo había convocado a los jefes militares y estos le hicieron saber a la Junta, a través de Saavedra, que no podían mantenerlos en el poder porque sus tropas no les responderían y corrían riesgos personales.

La Junta declaró que gobernaba en nombre de Fernando VII. Así lo recuerda Saavedra en sus memorias «Con las más repetidas instancias, solicité al tiempo del recibimiento se me excusé de aquel nuevo empleo, no sólo por falta de experiencia y de luces para desempeñarlo, sino también porque habiendo dado tan públicamente la cara en la revolución de aquellos días no quería se creyese había tenido particular interés en adquirir empleos y honores por aquel medio. Por política fue preciso cubrir a la junta con el manto del señor Fernando VII a cuyo nombre se estableció y bajo de él expedía sus providencias y mandatos.»

Para algunos era sólo una estrategia a la que llamaron la «máscara de Fernando», es decir, decían que gobernaban en nombre de Fernando, pero en realidad querían declarar la independencia. Pensaban que todavía no había llegado el momento y no se sentían con la fuerza suficiente para dar ese paso tan importante. La máscara de Fernando se mantendría hasta el 9 de julio de 1816.

¿Cuáles fueron las primeras medidas tomadas por la Junta de Gobierno? La Primera Junta anunció a las provincias su instalación y las invitó a enviar diputados para que participaran en un Congreso, dictó su propio reglamento, creó por decreto La Gazeta de Buenos Ayres, fundó la Biblioteca Nacional, creó la primera escuadrilla naval y el Ejército y habilitó nuevos puertos para agilizar la exportación de productos del país, entre otras medidas.


Un espacio de difusión y preservación


El Cabildo fue el escenario de la Revolución de Mayo de 1810, que marcó el inicio de la construcción de la Argentina. Es, por lo tanto, un edificio emblemático. El Museo Histórico Nacional del Cabildo de Buenos Aires y de la Revolución de Mayo se ocupa de ese tema central de la historia argentina y propone un recorrido por el período colonial y el proceso revolucionario que le puso fin.

“El 25 de Mayo es la fecha fundante del mito de nacimiento de nuestra Nación, por lo tanto tiene una importancia central en todos los relatos sobre nuestros orígenes. Tiene todos los condimentos que puede tener un proceso revolucionario, modifica el orden social, político y económicamente”, afirma el director del Museo Nacional del Cabildo, Horacio Mosquera.



Los cabildos fueron una de las instituciones más importantes del período colonial en Hispanoamérica. Se ocupaban de la justicia, la administración, la policía, el abastecimiento y la organización de las ciudades y las áreas rurales que las rodeaban. Se suponía que se encargaban de cuidar el “bien común”. La palabra Cabildo proviene de capitulum, “a la cabeza” en latín. De acuerdo a las Leyes de Indias, la presencia de un cabildo era la condición jurídica para que existiera una ciudad. El de Buenos Aires fue creado el momento de la fundación, en 1580.

El Cabildo era la única autoridad elegida por la sociedad local. Los virreyes, los gobernadores, los miembros de la Audiencia y otros funcionarios importantes eran nombrados desde España. En cambio, los miembros del Cabildo representaban a los habitantes de Buenos Aires, aunque solo los “vecinos” tenían derecho a integrarlo.

En el siglo XVI se consideraba vecinos a los conquistadores y sus descendientes, con casa poblada en la ciudad. No podían desempeñar “oficios viles”, como los de pulpero o vendedor ambulante.

El Museo Nacional del Cabildo de Buenos Aires y de la Revolución de Mayo combina piezas patrimoniales con recursos tecnológicos contemporáneos. Así, se expone objetos de gran valor histórico como un estandarte real, el antiguo escudo. Además, una aplicación desarrollada por el museo para descargar libremente brinda información y materiales complementarios. Los protagonistas de las historias que se narran son los próceres, pero también los hombres y las mujeres de las élites y sectores populares.

“Para el Museo del Cabildo es muy importante trabajar sobre esta fecha, porque está identificado absolutamente con la Revolución de Mayo, por lo tanto, en su abarcativa tarea complejiza y actualiza la identidad de la Revolución de Mayo”, asegura Horacio Mosquera.

El edificio histórico también es parte del patrimonio del Museo. Fue reconstruido en 1940 en el mismo lugar en el que se asentó el cabildo del siglo XVIII, respetando su forma. Algunos espacios recuerdan la antigua funcionalidad, como la sala capitular –donde se creó la Junta– y uno de los calabozos. La exposición cuenta además la historia de las transformaciones del edificio, que es también historia de los cambios arquitectónicos de Buenos Aires. Además, un video narra los acontecimientos relevantes que el cabildo “presenció” en la Plaza de Mayo a lo largo del siglo XX.

“La pandemia modificó enorme cantidad de realidades y, entre ellas, la forma de trabajar de los museos. Por otro lado, nos abrió horizontes de participación a través de todo lo que significan las redes para plantearnos tareas a distancia que en otro momento hubiera sido difícil de encarar. En ese aspecto, los museos estamos haciendo el barco en la misma medida en que hacemos el mar”, reflexiona Mosquera.

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