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"El Descarte Importa", un proyecto para cuidar la salud y el ambiente

Por: EDUCREAR  |  Miércoles 29 de Julio de 2026

Una pregunta surgida en una clase de la Escuela de Educación Primaria de Adultos N.° 701 de Balcarce dio origen a un proyecto que combina investigación, educación ambiental y compromiso ciudadano. "El Descarte Importa" busca transformar la manera en que la comunidad desecha los medicamentos vencidos y promover un cambio de hábitos con impacto en la salud y el ambiente.



Una clase sobre la separación de residuos terminó abriendo un interrogante que pocos se habían hecho: ¿qué sucede con los medicamentos cuando vencen? Esa pregunta llevó a la profesora Andrea J. Ferreyra, coordinadora del proyecto, junto con docentes y estudiantes de la Escuela de Educación Primaria de Adultos N.° 701 "Don José de la Cuadra", de Balcarce, a desarrollar "El Descarte Importa", una iniciativa que convirtió una inquietud cotidiana en una experiencia de aprendizaje con fuerte impacto comunitario.

La propuesta nació mientras la escuela trabajaba contenidos vinculados al cuidado del ambiente. Al investigar qué ocurría con los medicamentos vencidos, el grupo descubrió que gran parte termina en la basura domiciliaria o es arrojada por el desagüe, prácticas que contaminan el suelo y el agua y representan un riesgo para la salud. Esa realidad motivó a transformar la preocupación en una investigación y en una campaña de concientización abierta a toda la comunidad. 

Aprender investigando problemas reales

En la modalidad de Educación de Jóvenes y Adultos, las experiencias personales suelen convertirse en el punto de partida del aprendizaje. En este caso, los propios estudiantes aportaron vivencias vinculadas con el uso cotidiano de medicamentos en sus hogares, lo que enriqueció el análisis del problema y permitió construir conocimientos desde situaciones concretas.

El proyecto se organizó siguiendo una metodología de investigación que incluyó encuestas, entrevistas, búsqueda de información en fuentes especializadas, relevamiento de los lugares disponibles para el descarte de medicamentos y análisis de los datos obtenidos. Paralelamente, los estudiantes diseñaron materiales gráficos, campañas de difusión en redes sociales, actividades de sensibilización y jornadas comunitarias para promover hábitos responsables. 

La propuesta también articuló acciones con adultos mayores, familias, vecinos, farmacias, profesionales de la salud y diferentes instituciones locales, ampliando el alcance del proyecto más allá del espacio escolar.



Los datos confirmaron una realidad preocupante

Como parte de la investigación, los estudiantes realizaron una encuesta comunitaria que reunió 206 respuestas. Los resultados permitieron comprobar que el problema no radica únicamente en el descarte inadecuado, sino también en la falta de información disponible para la población. 

Entre los datos relevados, el 77,8 % de las personas manifestó que arroja los medicamentos vencidos a la basura común, mientras que solo el 8,9 % indicó llevarlos a un punto de recolección segura. Además, el 93,1 % reconoció no conocer ningún lugar donde realizar un descarte adecuado, aunque el 92 % expresó interés en recibir información para modificar esa práctica

Para la comunidad educativa, estos resultados confirmaron la hipótesis inicial: el desconocimiento constituye uno de los principales factores que favorecen la contaminación ambiental provocada por los medicamentos vencidos.

Una escuela que construye ciudadanía

La investigación también incluyó entrevistas con especialistas. Entre ellas, el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Balcarce explicó a los estudiantes que los medicamentos vencidos no deben descartarse en la basura ni en el inodoro porque pueden contaminar el ambiente y afectar los ecosistemas. Asimismo, señaló que actualmente la ciudad no cuenta con un programa específico de recepción de medicamentos provenientes de los hogares, situación que refuerza la necesidad de impulsar campañas de educación y concientización.  Ese intercambio fortaleció el propósito del proyecto y permitió a los estudiantes comprender cómo la investigación escolar puede dialogar con distintos actores sociales para construir respuestas a problemáticas ambientales.



Aprendizajes que trascienden el aula

Más allá de los contenidos vinculados con las Ciencias Naturales y la educación ambiental, el proyecto promovió habilidades de investigación, trabajo colaborativo, pensamiento crítico y comunicación. Los estudiantes asumieron un papel activo como promotores ambientales, compartiendo información con vecinos, familiares y otras instituciones.

Durante las actividades surgieron expresiones que reflejan el impacto de la experiencia: "Nunca imaginé que tirar un remedio por la pileta podía contaminar tanta agua"; "Ahora reviso el botiquín de mi casa y también ayudo a mi familia"; "Aprendimos que cuidar el ambiente también es cuidar nuestra salud".

Un proyecto que mira hacia el futuro

Aunque las campañas realizadas permitieron instalar el tema en la comunidad y despertar el interés de numerosos vecinos, el equipo considera que todavía queda camino por recorrer. El principal desafío ahora es lograr que Balcarce cuente con un punto permanente y seguro para el descarte de medicamentos vencidos, una iniciativa que permitiría consolidar el trabajo de concientización desarrollado desde la escuela.

Mientras ese objetivo continúa en construcción, "El Descarte Importa" ya dejó una enseñanza concreta: cuando la educación parte de problemas reales y se abre a la comunidad, el aprendizaje trasciende las paredes del aula y se convierte en una herramienta para mejorar la vida colectiva.
 

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