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Axel Rivas: “Nada indica que Argentina tenga una educación peor que años anteriores”

Por: EDUCREAR  |  Viernes 9 de Abril de 2021

El presidente del Consejo Nacional de Calidad de la Educación sostiene que los indicadores no muestran una baja en el nivel educativo argentino. Además, reflexiona sobre el uso de la tecnología en el aula y la necesidad de valorizar el rol docente.



Luego de un año durante el cual las clases se realizaron mediante dispositivos electrónicos, la presencialidad vuelve a tomar el protagonismo anhelado, con las medidas exigidas en cada caso para cuidar el bienestar de alumnos y docentes. Desde Educrear conversamos con Axel Rivas, presidente del Consejo Nacional de Calidad de la Educación de la Argentina, sobre los desafíos que representa la “nueva normalidad”, las políticas de continuidad pedagógica, la irrupción de la tecnología en el aula y los desafíos para este año.

EduCrear (EC): ¿Qué desafíos existen en esta vuelta a la presencialidad?

Axel Rivas (AR): Es un tiempo que nos propone adaptarnos, cambiar rutinas, hábitos y encontrar nuevas formas de humanización del sistema educativo. Con la vuelta a las aulas es importante humanizar el distanciamiento en clave pedagógica, aprender a enseñar en el distanciamiento. Muchas de las lecciones antes de la pandemia debemos recuperarlas.

EC: ¿Cuáles son las discusiones que se abren en este nuevo contexto?

AR: El sistema educativo ha tenido dificultad para encontrar a los sujetos, a veces trabajando muy en serie, en sistema, y se necesita cultivar mucho la subjetividad. Veníamos de muchos debates y cuestionamientos a prácticas tradicionales e inercias difíciles de modificar que ahora atravesaron rotundos cambios y, en algunos casos, permitieron abrir puertas necesarias. 

EC: ¿Creés que la pandemia generó un cambio en la mirada que tiene la sociedad para con la educación?

AR: El sistema educativo recibió una ambivalente mirada de la sociedad. En muchos casos con apoyo y confianza y en otros de manera peyorativa o agresiva, y eso creo que ha sido muy dañino. Hay que recuperar la confianza en los docentes y, como comunidad, darle más valor a la educación.

EC: Y la tecnología, ¿cuál es el rol que ocupará?

AR: Aprovechamos la situación de pandemia para generar atajos, aprender cosas nuevas y los docentes se familiarizaron con las aplicaciones. Ese aprendizaje quedará porque es útil. Antes del confinamiento venía planteando la necesidad de expandir el sistema educativo. Eso lo permite el mundo digital.

EC: Allí es importante el rol del Estado…

AR: No se puede pensar que la educación termina en el aula, sino que se expande en la mente del alumno. Se debe pensar un sistema ramificado que genere más posibilidades por fuera de los límites de la escuela. ¿Cómo pensar que todos tengan acceso a internet porque es parte de regar la cultura, para aprender más o potenciar la vida? Repensar el rol del Estado en la educación me parece un desafío que estamos atravesando y, en cierto sentido, espero que hayamos construido mejores pilares para tener mejores herramientas digitales y mayor acceso a la tecnología luego de la pandemia. 

EC: ¿Argentina dio esos pasos?

AR: Sí, y debemos seguir en esa dirección. Se creó la plataforma Juana Manso, que tiene gratuidad total en el consumo de datos, lo que permite una nueva vía de democratización de los bienes educativos. Ojalá se pueda potenciar, que haya más recursos y mejor calidad y que los alumnos naveguen en entornos digitales de aprendizaje profundo y no solamente pensar que la escuela es la única vía, aunque siempre es la más importante, para aprender.



EC: Al principio hablaste sobre la importancia de recuperar la confianza en la docencia. ¿De qué manera puede generar una sinergia positiva? 

AR: Hemos escuchado versiones muy peyorativas de la docencia que no ayudan, no colaboran. Debe valorarse a la docencia y trabajar en base a la legitimidad, la confianza y el prestigio. Se debe apoyar mucho a los docentes que están realizando un enorme esfuerzo en este contexto.

El sistema educativo fue criticado en los últimos años por algunos de los rendimientos que se expresaron en las pruebas estandarizadas sobre calidad educativa a las que Argentina adhiere. Axel Rivas, Presidente del Consejo Nacional de Calidad de la Educación Argentina, se diferencia de esos planteos ya que prefiere pensar la educación como “un derecho que se garantiza mediante múltiples dimensiones: el bienestar estudiantil, las posibilidades de aprender, de tener un ambiente donde desarrollarse".

EC: ¿Cómo es el nivel educativo en Argentina hoy?

AR: Existe un sistema con muchos desafíos, pero no está peor que antes, por lo menos en las dimensiones que se lo pueden medir. A veces hay una construcción de sentido común o interesada sobre una catástrofe educativa y no hay indicadores que así lo muestren. Existen estadísticas que muestras que el acceso y la trayectoria de los alumnos mejoró.

EC: Pero coincidís que existen deudas a saldar

AR: Claro. Nuestros alumnos deben tener mayores posibilidades, no nos podemos quedar conformes con el estado de la educación, pero tampoco construir una mirada sobre que todo está mal y vamos cada vez peor. Es alejada de la realidad, de la investigación y de los datos. 

EC: ¿Y cómo se piensa en posibles soluciones? 

AR: Realizamos una investigación sobre los sistemas educativos que más han mejorado en América Latina a nivel subnacional y encontramos en sus características la importancia de una construcción del gobierno de la educación, de tener buenos liderazgos, de crear y darle continuidad a los -equipos de trabajo. El camino es largo y difícil, pero ya lo conocemos y debemos apostar a construir una institucionalidad del gobierno de la educación.



EC: Pensando en la vuelta a las clases presenciales ¿se puede recuperar lo perdido?

AR: Obviamente no podemos recuperarlo todo y la situación sigue siendo incierta, pero sí podemos hacer mucho más lo que el sistema educativo tradicional hacía. Debemos tener mayor flexibilidad pedagógica, repensar las estrategias. No podemos repetir lo que hacíamos antes de la pandemia. Hay que potenciar el trabajo por proyectos, priorizar e integrar los contenidos que tengan más sentido, crear propuestas pedagógicas que tengan riqueza, que trabajen con el sentido, la continuidad y posean la capacidad de integrar lo que es relevante. 

Previo al regreso de la presencialidad, el Director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés elaboró una serie de propuestas de alternancia para el nivel primario y secundario con la idea de tener mayor seguridad epidemiológica. “Lo que mencioné era pensar la semana como la unidad de presencialidad, sobre todo cuando hay que dividir el grupo en dos para mantener el distanciamiento”, explica. Este diseño permite una mejor organización del establecimiento educativo y del trabajo docente, que genere una mayor cobertura ante posibles contagios porque el aislamiento durante una semana es mejor que concurrir día por medio a clases. “Es parte de esa búsqueda de nuevas síntesis pedagógicas, que en las cuestiones actuales se pueda continuar el aprendizaje, se apoye en la autonomía de los alumnos para darles actividades en el hogar y tener flexibilidad para con los hijos de personal esencial”, sostiene Rivas.

EC: ¿Cómo se puede trabajar las desigualdades desde la educación?

AR: Las desigualdades tienen una raíz externa a la educación, pero desde el sistema se puede trabajar en potenciar a los docentes desde la mejora de salarios y la formación, como así también asignar a los maestros más calificados a las escuelas más vulnerables, brindándoles las mejores condiciones de trabajo, apostar por ampliar la jornada y redistribuir los recursos del sistema educativo. 

EC: ¿Cuáles son los cambios que necesita el sistema educativo en nuestro país?

AR: Es importante tener la posibilidad de adaptarse, de reflexionar cuáles son los cambios necesarios. Uno está siempre empujado por el día a día y es necesario tener un espacio de reflexión para lo que se hace sea evaluado, tenga sentido. Veo muchas escuelas que se encierran porque buscan soluciones como pueden y noto que hablando con colegas encuentran formas de hacer mejor las cosas, de crear espacios más humanos. Se deben crear rutinas más potentes, que trabajen con el juego, que traigan alegría, emociones en el aprendizaje, que encuentren en el pequeño grupo oportunidades de trabajo más personalizado. Ojalá la sociedad también aprenda a cuidarse para que pueda haber más escuelas, ya que dependemos de los comportamientos sociales que puedan disminuir la presencia del virus y mantener la presencialidad.

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